martes, 9 de agosto de 2011

Pequeña tortola.


Mi madre nunca me avisó de que el amor, puede ser una gran espina en el trasero. Cuando te hablan de amor, es todo muy bucólico. Dicen que una persona enamorada es más guapa, que se siente mejor y demás cursilerías de escritoras románticas fantasiosas.

Ahora os voy a explicar el punto de vista de una joven inocente y pura enamorada por primera vez. Corría el principio de curso de 2003, y yo era una  dulce niña de 10 años, formaba parte de un grupo scout y ese nuevo curso entro un niño de mi edad. Se puede decir que estuvimos en el grupo scout codo con codo, cerca de 5 años y yo niña inocente estuve enamorada de él 6. Ya se que  diréis que una niña de 10 años no se puede enamorar, pero yo os rebato que si. Sentía las típicas mariposas en el estomago y ese Tun-tum en mi pequeño corazón infantil. Claro esta que por muy dulce y tierno que fuera este niño, era un niño de 10 años malo como solo los chiquillos pueden ser.

Los 3 primeros años fueron una bonita amistad, pero a partir de la pre-adolescencia, y cuando descubrí que no era adoración si no un punzante amor todo empezó a escaparse de mis manos…

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