jueves, 11 de agosto de 2011

El día que vi la luz.


Hoy, voy a contaros la historia de cómo nací, ya que es el día de mi Cumpleaños.

Corría el año 93 y mi madre esa mujer dicharachera quedo embarazada de mi padre, un hombre un poco grosero y tosco, pero con un corazón tan grande como la mismísima Tierra. Era una mañana de Agosto y mi madre debía prepararse para ir a las oposiciones, cuando PUM, había roto aguas. Yo no soy la primera hija, en mi casa somos dos princesas, Trolls , pero princesas (y digo Trolls por el carácter, no por feas). Mi hermana es 4 años mayor que yo. Por causas de la vida hubo que esperar un tiempo antes de poder traerme al mundo, en fin que me desvío de mi historia.

Mi madre con toda la tranquilidad que posee, se ducho y arreglo, tranquilamente, mientras a mi padre le daba un ataque de nervios. Cuando esta buena mujer se hubo arreglado tranquilamente fue al hospital con mi padre. Y a las nueve menos cuarto de la mañana, nací yo según mi familia el bebe mas guapo, ya que mi hermana nació morada y mi primo parecía un extraterrestre.

Como todas las historias esta también tiene una parte dramática. Mi madre sufrió una hemorragia. En mi pueblo natal la daban por muerta, pero mi padre “El gran gruñón”  insistió en que la llevaran a la capital. Y mi madre a su vez insistió en que, ya que estaba a las puertas de la muerte me llevaran con ella.

Una vez estuvimos en la capital, mi madre fue llevada a quirófano, donde le salvaron la vida y claro a mi me llevaron a la planta de bebes sonrosados. Mi padre buen hombre asustado por la inminente posible perdida de su mujer, pregunto por su lindo y recién estrenado bebe, ósea yo, pero nadie sabía donde estaba. Obviamente a mi padre se le pusieron los huevos de corbata y fue a buscar a un juez de guardia. Hasta que apareció una enfermera conmigo embarazos.

Y bueno el final de esta historia es feliz, yo estoy sana tengo casi dos décadas, mi mamá es fuerte como un roble, sobretodo para regañar, papá ya no tiene pelo y mi hermana es… mi hermana.

martes, 9 de agosto de 2011

Pequeña tortola.


Mi madre nunca me avisó de que el amor, puede ser una gran espina en el trasero. Cuando te hablan de amor, es todo muy bucólico. Dicen que una persona enamorada es más guapa, que se siente mejor y demás cursilerías de escritoras románticas fantasiosas.

Ahora os voy a explicar el punto de vista de una joven inocente y pura enamorada por primera vez. Corría el principio de curso de 2003, y yo era una  dulce niña de 10 años, formaba parte de un grupo scout y ese nuevo curso entro un niño de mi edad. Se puede decir que estuvimos en el grupo scout codo con codo, cerca de 5 años y yo niña inocente estuve enamorada de él 6. Ya se que  diréis que una niña de 10 años no se puede enamorar, pero yo os rebato que si. Sentía las típicas mariposas en el estomago y ese Tun-tum en mi pequeño corazón infantil. Claro esta que por muy dulce y tierno que fuera este niño, era un niño de 10 años malo como solo los chiquillos pueden ser.

Los 3 primeros años fueron una bonita amistad, pero a partir de la pre-adolescencia, y cuando descubrí que no era adoración si no un punzante amor todo empezó a escaparse de mis manos…